Porqué hay tanto clamor por la Paz y Seguridad?
... entérate !!!
“LA ESCENA DE ESTE MUNDO ESTÁ CAMBIANDO”
¿Qué cambios ha
presenciado usted durante su vida? ¿Puede recordar algunos? Piense, por
ejemplo, en los adelantos de la medicina. Gracias a la investigación en este
campo, la expectativa de vida en algunos países ha aumentado desde menos de 50
años al principio del siglo XX hasta bastante más de 70 en la actualidad.
Piense también en los beneficios que nos ha reportado el uso apropiado de la
radio, la televisión, el fax y los teléfonos celulares. Y no olvidemos los
avances en la enseñanza, los medios de transporte y los derechos humanos, los
cuales han mejorado la vida de millones de personas.
Por supuesto, no todos los cambios han sido
para bien. Es imposible pasar por alto los devastadores efectos del
aumento vertiginoso de la delincuencia, el derrumbe de los valores morales, el
incremento de la drogadicción, la desenfrenada tasa de divorcios, la escalada
de los precios y la creciente amenaza del terrorismo. En cualquier caso,
es probable que concuerde con lo que escribió el apóstol Pablo hace mucho: “La
escena de este mundo está cambiando” (1 Corintios 7:31).
Con esta afirmación, Pablo estaba comparando el
mundo a un escenario. Los actores —personalidades de la política, la religión y
la cultura— hacen su aparición, representan sus respectivos papeles y entonces
dejan la escena a otros. Este patrón se ha repetido por siglos. En el
pasado, una dinastía podía gobernar durante décadas y hasta siglos, y los
cambios eran lentos. Hoy, por el contrario, el curso de la historia puede
cambiar en lo que tarda una bala asesina en alcanzar su objetivo.
En efecto, en estos tiempos turbulentos no sabemos lo que nos
deparará el día de mañana.
Si el mundo es un escenario y sus dirigentes los
actores, los cristianos son los espectadores.* Sin
embargo, dado que “no son parte del mundo”, no se interesan demasiado por
la actuación o siquiera la identidad de quienes salen a escena (Juan 17:16). Más bien,
están muy alerta a las indicaciones de que la representación está alcanzando su
culminación —un final catastrófico, pues saben que este sistema debe
desaparecer antes de que Jehová instaure el nuevo mundo de justicia que tanto
han esperado.* Examinemos, pues, dos líneas argumentales que
demuestran que estamos viviendo en el tiempo del fin y, por tanto, a las
puertas del nuevo mundo. Estas son 1) la cronología bíblica y 2) el deterioro
de las condiciones mundiales (Mateo 24:21; 2 Pedro 3:13).
Un misterio que al fin se resuelve
La cronología estudia la relación entre el tiempo y
los sucesos. Jesús habló de una época en que los dirigentes del mundo tendrían
todo el protagonismo sin interferencia alguna del Reino de Dios, y llamó a ese
período “los tiempos señalados de las naciones” (Lucas 21:24). Cuando
terminaran esos “tiempos señalados”, el Reino celestial de Dios asumiría el
poder con Jesús como su legítimo Gobernante, quien al principio reinaría “en
medio de [sus] enemigos” (Salmo 110:2). Luego, según Daniel 2:44, el Reino
‘trituraría y pondría fin’ a todos los gobiernos humanos y subsistiría para
siempre.
¿Cuándo terminarían “los tiempos señalados de las
naciones” y empezaría a gobernar el Reino de Dios? La respuesta, que estuvo
sellada “hasta el tiempo del fin”, guarda relación con la cronología bíblica (Daniel 12:9).
A medida que se aproximaba aquel “tiempo”, Jehová dio pasos para revelarla
a un grupo de estudiantes humildes de la Biblia. Guiados por el espíritu de
Dios, estos determinaron que “los tiempos señalados de las naciones” habían
comenzado con la destrucción de Jerusalén en 607 a.E.C., y que la duración
de aquellos “tiempos” era de 2.520 años. A partir de este hecho,
dedujeron que 1914 marcaba el fin de “los tiempos señalados de las naciones”.
También comprendieron que 1914 constituía el principio del fin de este sistema
de cosas. Si usted es un estudiante de la Biblia, ¿sabría explicar con las
Escrituras el cálculo que lleva al año 1914?*
Una de las claves se halla oculta en el libro de
Daniel. Puesto que Jehová usó al rey Nabucodonosor de Babilonia para destruir
Jerusalén al principio de “los tiempos señalados”, en 607 a.E.C., Él
reveló mediante aquel gobernante que las naciones dominarían el mundo sin
interferencia divina por un total de siete tiempos simbólicos (Ezequiel 21:26, 27; Daniel 4:16, 23-25). ¿Cuánto
duran esos siete tiempos? De acuerdo con Revelación (Apocalipsis) 11:2, 3
y 12:6, 14, tres
tiempos y medio son 1.260 días. Por lo tanto, siete tiempos deben ser el doble,
es decir, 2.520 días. ¿Acaba aquí el cálculo? No, pues Jehová dio a un
contemporáneo de Daniel, el profeta Ezequiel, la regla para interpretar el
simbolismo: “Un día por un año, un día por un año, es lo que te he dado” (Ezequiel 4:6).
De modo que los siete tiempos durarían en realidad 2.520 años. Si a
partir del año 607 a.E.C. contamos 2.520 años, llegamos a la
conclusión de que los tiempos señalados tendrían que acabar en 1914.
Se confirma “el tiempo del fin”
Los acontecimientos mundiales que han ocurrido
desde 1914 confirman la exactitud de este entendimiento basado en la
cronología bíblica. Jesús mismo dijo que “la conclusión del sistema de cosas”
estaría marcada por guerras, hambres y pestes (Mateo 24:3-8; Revelación 6:2-8).
Ciertamente, este ha sido el caso desde 1914. El apóstol Pablo agregó
elementos al cuadro cuando dijo que las actitudes de las personas para con su
prójimo experimentarían un gran cambio. Su descripción de los cambios que
todos hemos presenciado dio justo en el blanco (2 Timoteo 3:1-5).
¿Realmente ha cambiado tanto “la escena de este
mundo” desde 1914? En el libro TheGeneration of 1914 (La
generación de 1914), el profesor Robert Wohl hace esta observación: “Los
que sobrevivieron a la guerra jamás pudieron deshacerse de la idea de que en
agosto de 1914 terminó un mundo y empezó otro”. Confirmando este hecho, el
director de salud mental de la Organización Mundial de la Salud, el doctor
Jorge A. Costa e Silva, escribió: “Vivimos en un tiempo de cambios
vertiginosos, lo que acaba generando unos niveles de ansiedad y estrés
desconocidos en la historia del hombre”. ¿Ha sido esta su experiencia
personal?
¿Quién es el malvado que está tras el deterioro de
las condiciones mundiales?Revelación 12:7-9 desenmascara
al culpable: “Estalló guerra en el cielo: Miguel [Jesucristo] y sus ángeles
combatieron con el dragón [Satanás el Diablo], y el dragón y sus ángeles
combatieron, pero este no prevaleció, ni se halló ya lugar para ellos
en el cielo. De modo que hacia abajo fue arrojado el gran
dragón, [...] que está extraviando a toda la tierra habitada”.
De modo que Satanás es el instigador de las dificultades. Cuando
en 1914 fue expulsado de los cielos, se cumplieron estas palabras: “¡Ay de
la tierra y del mar!, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran
cólera, sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo” (Revelación 12:10, 12).
¿Qué sucederá en el último acto de esta gran obra?
Al tanto de que su fin se acerca, desde 1914
Satanás ha redoblado sus esfuerzos para extraviar “a toda la tierra habitada”.
Este maestro del engaño actúa entre bastidores poniendo en el escenario a
dirigentes y personajes influyentes del mundo para que representen su papel (2 Timoteo 3:13; 1 Juan 5:19).
Uno de sus objetivos es llevar a la humanidad a pensar que su modo de gobernar
puede traer verdadera paz. Su propaganda ha tenido mucho éxito, pues la
gente sigue siendo optimista a pesar de las crecientes pruebas de que las
condiciones van de mal en peor. El apóstol Pablo predijo que justo antes
de la destrucción de este sistema de cosas se producirá una notable
manifestación de propaganda satánica. “Cuando los hombres estén diciendo: ‘¡Paz
y seguridad!’ —escribió—, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles
instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta.” (1 Tesalonicenses 5:3; Revelación 16:13.)
En los últimos años, la clase política ha empleado
con frecuencia la frase “paz y seguridad” en alusión a distintas iniciativas
humanas. Incluso declararon 1986 el Año Internacional de la Paz, si bien aquel
año no estuvo a la altura de su nombre. ¿Constituyen tales tentativas
de los dirigentes mundiales el cumplimiento total de 1 Tesalonicenses 5:3,
o se refería Pablo a un suceso concreto de tanta magnitud que atraería la
atención mundial?
Puesto que las profecías bíblicas a menudo solo se
comprenden del todo después de cumplirse
o mientras se van realizando, tendremos que esperar a ver lo que sucede.
Es interesante, sin embargo, que Pablo comparara la destrucción súbita que
seguiría al grito de “¡Paz y seguridad!”
a los dolores de parto.
Durante unos nueve meses, la futura madre siente crecer al bebé dentro de ella. Quizás oiga sus latidos o note
cómo se mueve en la matriz. Puede que hasta le dé patadas. Las señales suelen intensificarse hasta que,
un día, un dolor agudo le indica que ha llegado el ansiado momento, el del
nacimiento del bebé. Por consiguiente, sin importar de qué forma se cumpla el profetizado grito de “¡Paz y seguridad!”,
sabemos que conducirá a un acontecimiento súbito, doloroso, pero feliz en
definitiva: la eliminación de la
maldad y el comienzo de un nuevo sistema mundial.
La venidera destrucción será inspiradora de temor
para los cristianos fieles, que la observarán como si ocurriera en un
escenario. En primer lugar, los reyes de la Tierra (el brazo político de
la organización de Satanás) atacarán y destruirán a quienes apoyan a Babilonia
la Grande (la facción religiosa) (Revelación 17:1, 15-18).
De ese modo, en un sorprendente giro de la trama, el reino de Satanás
llegará a estar dividido contra sí mismo, con una parte atacando a la otra, sin
que el Diablo pueda impedirlo (Mateo 12:25, 26).
Jehová infundirá en el corazón de los reyes de la Tierra el deseo de “llevar a
cabo Su pensamiento”, a saber, acabar con Sus adversarios
religiosos. Una vez que la religión falsa sea destruida, Jesucristo dirigirá a
sus ejércitos celestiales a una victoria total sobre lo que quedará de la
organización de Satanás, es decir, los elementos comercial y político. Por
último, Satanás mismo será puesto fuera de combate. En ese momento caerá
el telón, y la larga representación llegará a su fin (Revelación 16:14-16; 19:11-21; 20:1-3).
¿Cuándo ocurrirán todos estos sucesos?
No sabemos el día ni la hora (Mateo 24:36).
No obstante, lo que sí sabemos es que “el tiempo que queda está reducido”
(1 Corintios
7:29). Es vital, por tanto, que usemos sabiamente el tiempo que
resta. ¿De qué manera? El apóstol Pablo explica que debemos ‘comprar el tiempo
oportuno’ para dedicarlo a las cosas más importantes a costa de las
innecesarias, así como aprovechar bien cada día. ¿Por qué razón? “Porque
los días son inicuos.” Y si ‘percibimos cuál es la voluntad de Jehová’ para
nosotros, no malgastaremos el poco y valioso tiempo que queda (Efesios 5:15-17; 1 Pedro 4:1-4).
¿Qué efecto debería tener en cada uno de nosotros
saber que todo el sistema de cosas mundano desaparecerá? El apóstol Pedro
escribió para nuestro bien: “Puesto que todas estas cosas así han de ser
disueltas, ¡qué clase de personas deben ser ustedes en actos santos de conducta
y hechos de devoción piadosa[!]” (2 Pedro 3:11).
¡Sí, qué clase de personas! En armonía con el sabio consejo de Pedro,
necesitamos 1) vigilar nuestra conducta para cerciorarnos de que sea santa y 2)
asegurarnos de que nuestros actos celosos en el servicio a Jehová siempre
reflejen el profundo amor que sentimos por él.
17 El amor a Dios impedirá que nos apeguemos al
mundo y sus atractivos. En vista de lo que aguarda a este sistema de
cosas, es peligroso dejarse seducir por el brillo y los encantos de su modo de
vida mundanal, centrado en los placeres. Aunque vivimos y trabajamos en el
mundo, debemos seguir el sabio consejo de no usarlo a plenitud (1 Corintios 7:31).
De hecho, tenemos que hacer todo lo posible para no dejarnos engañar
por su propaganda. El mundo no logrará resolver sus problemas
ni se sostendrá indefinidamente. ¿Por qué estamos tan seguros de ello?
Porque así lo garantiza la Palabra inspirada de Dios: “El mundo va pasando, y
también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”
(1 Juan
2:17).
¡Lo mejor está por llegar!
18 Jehová pronto bajará el telón sobre Satanás y
sus partidarios. A continuación, los fieles sobrevivientes al fin de este
sistema comenzarán a trabajar con la bendición divina y efectuarán en la
“escena” cambios que serán eternos. Ya no se verán en ella enfrentamientos
armados, pues Dios hará “cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra” (Salmo 46:9).
En lugar de hambrunas, “llegará a haber abundancia de grano en la
tierra; [...] habrá sobreabundancia” (Salmo 72:16).
Desaparecerán las cárceles, las comisarías de policía, las enfermedades de
transmisión sexual, los magnates del narcotráfico, los juicios de divorcio, los
procedimientos de quiebra y el terrorismo (Salmo 37:29; Isaías 33:24; Revelación 21:3-5).
19 Se vaciarán las tumbas conmemorativas, y miles
de millones de resucitados aparecerán como actores en la escena. Apenas podemos
imaginar el gozo que se producirá a medida que una generación vaya reuniéndose
con otra, y seres queridos que lleven mucho tiempo separados se estrechen en un
fuerte y sentido abrazo. Con el tiempo, todo el que viva adorará a Jehová (Revelación 5:13).
Cuando los cambios se completen, subirá el telón sobre un paraíso que cubrirá
toda la Tierra. ¿Qué sentirá usted ante esa escena? Sin duda exclamará: “¡He
esperado mucho este momento, pero la espera ha valido la pena!”.
¿Qué contestaría?
• ¿Cómo se
cumplen en nuestro tiempo estas palabras del apóstol Pablo: “La escena de este
mundo está cambiando”?
• ¿Cómo
establece la cronología bíblica cuándo terminan “los tiempos señalados de las
naciones”?
• ¿De qué
modo confirman las condiciones mundiales que 1914 marca el principio del
“tiempo del fin”?
•
¿Qué efecto debería tener en nosotros el hecho de que “el tiempo que queda
está reducido”?
No hay comentarios:
Publicar un comentario